Los determinantes de la participación electoral

Con el afán de explicar las tasas de participación electoral para las elecciones de Presidencia y Alcaldía, una investigación realizada por el Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Antioquia titulada “Electores urbanos y rurales: una misma competencia, intereses diferenciados. Elecciones para alcalde y presidente, 2003-2014”, ha encontrado los múltiples factores de los cuales depende esta variable tanto en escenarios rurales como urbanos.

En el caso de la elección de alcalde, elementos como la proximidad de los candidatos, la expresión dinámica de la campaña y la cercanía con los demás ciudadanos, permite que los electores rurales experimenten este tipo de comicios de forma más vivencial e inmediata.

Por su parte, si bien la elección de alcalde es muy relevante para el escenario urbano, las dinámicas tienden a manifestarse de manera distinta, pues la cercanía en este caso no se versa en la posibilidad de contacto directo entre los electores y los candidatos, sino en la posibilidad de que los actos de la administración municipal logren materializarse a través de un programa de gobierno.

Más allá de las particularidades que puedan expresar el voto rural y el voto urbano, se puede identificar también la manera cómo los electores justifican su asistencia a las urnas.

Alrededor de ello, es necesario mencionar que el alto nivel de desafección con respecto a las instituciones de la democracia como los partidos, los candidatos, el Congreso, etc., juega un papel importante al momento de asistir a los comicios.

En ese sentido, y teniendo en consideración fenómenos como la corrupción y el clientelismo, ir a votar puede estar motivado por la obtención de beneficios personales tanto para el elector y el candidato.

A pesar de ello, también es posible reconocer que hay electores que asisten a las urnas porque creen que es necesario que alguien represente políticamente a la sociedad y la administre, lidere y organice.

Por otro lado, las fuentes de información también son esenciales para configurar en los ciudadanos las decisiones en el plano electoral. Si bien la información que circula en redes sociales puede tener efectos adversos como producir radicalización; los votantes informados, es decir, aquellos que contrastan las fuentes y asumen una postura crítica al respecto, fungen como vehículos para la trasmisión de información y de persuasión, a través de las estructuras de socialización política como la familia, los amigos, el barrio, entre otros.

En ese sentido, la posición activa o pasiva de los electores al respecto de la información que circula puede contribuir a una mayor asistencia a las urnas.

También se puede reconocer que el deber cívico es un factor determinante al momento de explicar la participación electoral, pero esto posee tres variantes: el empoderamiento ciudadano, el cual está mediado por asuntos como los procesos formativos, las experiencias personales, inclusive la inconformidad con el funcionamiento de la política, factores que conllevan a los ciudadanos a asumir una obligación moral que los conduce a votar.

La costumbre: el pasado bipartidista y la influencia de figuras familiares es central para entender cómo votar se convierte en un hábito o tradición. Y finalmente, el voto estratégico: asistir a las urnas solo para prevenir un futuro incierto.

Comparte este contenido: